Al pensar sobre el liderazgo eclesiástico, hay algunas características que distinguen a
ciertas personas y se hace fácil explicar porqué han llegado a posiciones de mucha importancia.
Al observar a los líderes cristianos hay ciertas características en común que sobresalen. En algunos se puede observar un carácter gentil muy sólido que predomina. En otros se pueda notar su intenso carisma.
Pero hay una característica que es necesaria y que a veces falta en el desarrollo del liderazgo cristiano. Ante el deseo de llegar ser personas prominentes, a muchos se les olvida la humildad y la integridad que lleva a uno poder ser un auténtico líder cristiano.
Cuando la Biblia menciona a algún personaje de mucha influencia, una de las cualidades más significativas en esa persona es que se caracteriza por buscar el corazón de Dios, así como David. El concilio de la Iglesia de Dios cuenta con un líder que ha influenciado a esta denominación cristiana muy significativamente. Este hombre ha inspirado a muchos a levantarse de manera creativa.
También ha impulsado a las personas alrededor de él para que éstas puedan desarrollarse conforme al plan de Dios.
El Dr. Miguel Álvarez se desenvuelve en un ministerio estratégico y dinámico como el Obispo Administrativo de la Región Noreste de la Iglesia de Dios, en los Estados Unidos. Su anhelo más grande es ser conocido como un hombre según el corazón de Dios.
Miguel viene de un origen humilde. Nació y se crió en una comunidad rural del sur de Honduras, conocida como La Joyada.
Pero su inicio limitado en recursos materiales nunca fue un obstáculo para superarse en la vida y jamás sucumbió ante esas limitaciones. Con todo eso hay que afirmar, que este hombre viene de un trasfondo espiritual muy sólido. Su abuelo, Abraham Alvarez, sirvió en la Iglesia de Dios como evangelista y plantador de iglesias.
Su padre, Miguel Antonio, ha servido como pastor en la Iglesia de Dios por muchos años hasta el día de hoy. A los 19 años, Miguel aceptó el llamado de pastorear en una comunidad rural entre las montañas de Siguatepeque en Honduras.
Sus servicios en esos lugares contribuyeron a crear un carácter humilde. No hay razón para que la altivez llegue al corazón de los servidores de Dios. Esas experiencias sirven para formar líderes cuyo objetivo primario sea servir a los demás.
El Dr. Alvarez, es además, un educador. Al trabajar al lado de su padre aprendió lecciones muy importantes, pues éste consideraba a la educación como una tarea necesaria para tener éxito en la vida y el ministerio.
Miguel estudió en el Seminario Latino Internacional de la Iglesia de Dios en Panamá. Luego continuó sus estudios en la Universidad Nacional de Honduras. Después siguió estudiando en el Seminario Teológico de la Iglesia de Dios en Cleveland, Tennessee. Eventualmente recibió un Doctorado de Ministerio del Ashland Theological Seminary en Ohio.
Al presente Miguel está escribiendo su disertación para su Doctorado de Filosofía en el Oxford Centre for Mission Studies de Inglaterra.
Este contraste entre su origen y sus logros académicos han complementado el llamado de Dios para servir en la iglesia.
Desde temprana edad empezó a pastorear cuando tenía 17 años en Honduras al lado de su padre. Plantó una iglesia en Panamá. También plantó y estableció iglesias en Honduras.
Como misionero también entregó 10 años de su vida a la causa del Señor en el Sudeste de Asia. En 1992 él y su familia se mudaron a las islas Filipinas. Allá sirvió como el Presidente del Seminario Asiático de Ministerios Cristianos (ASCM) y como Pastor asociado en una iglesia en la ciudad de Manila.
Al regresar a los Estados Unidos vino con este propósito en mente: ¿Cómo poder enviar más misioneros de países no desarrollados a otros países no desarrollados? Esta era una forma de continuar expandiendo el programa que había comenzado en Manila a través del Centro Asiático de Misiones (ACM).
Ese esfuerzo realizado desde Virginia Beach le llevó a establecer otros centros para la capacitación de misioneros transculturales en América Latina. Entre ellos se destaca el Centro Latinoamericano de Misiones en Puebla, México. Durante ese tiempo también ayudó a establecer el Centro de Misiones para la India.
Esas experiencias han servido para engrandecer la visión de Dios en este hombre. A través de los años el Señor lo ha preparado para tener una visión de Reino.
En uno de esos viajes misioneros, cuando estaba de visita en Johannesburgo, Sudáfrica, recibió una llamada del Supervisor General de la Iglesia de Dios, Dr. Dennis McGuire, para ofrecerle la posición de Obispo Administrativo de la Región Noreste Hispana de la Iglesia de Dios en los Estados Unidos, cargo en el cual se desempeña actualmente.
En este tiempo en que la población hispana se desarrolla en los Estados Unidos es importante contar con líderes eclesiásticos preparados para enfrentar los desafíos espirituales, sociales y educacionales de la comunidad latina.
La iglesia también necesita ministros que promueven los valores cristianos en una sociedad que parece alejarse de Dios.
Oramos a favor del Dr. Miguel Alvarez para que siga ejerciendo su influencia positiva entre las iglesias hispanas para que éstas sean un medio poderoso para traer un avivamiento a esta nación.
|